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Celos, venganza y avaricia detrás del asesinato del dueño de Surtifruver

Desde que Johnny Orjuela, máximo accionista de Surtifruver, se fue a vivir con una de sus secretarias, la vida de su esposa, Bertha Cecilia Rueda, se convirtió en un infierno. Se quejaba, además de la humillación por el abandono, de no haber recibido la parte que le correspondía por haber sido su pareja durante los 20 últimos años. Ella había visto como este hombre, nacido en La Plata Huila, había levantado un imperio de la nada. A los 14 años vendió una cadena de oro que tenía y su bicicleta, sus únicos bienes, y le pudo arrendar un espacio a su tío Parmenio en donde empezó vendiendo frutas. En menos de 10 años Orjuela había extendido su poder con almacenes por toda la capital. Bertha Cecilia Rueda tenía ganas de venganza. Parra había empezado con Orjuela un negocio de Arándonos que al final resultó un fraude. Después de varias conjeturas que involucraron incluso hasta al comandante de las Farc alias el Paisa, la Fiscalía detuvo, cuando estaba a punto de abandonar al país, a Mauricio Parra en el aeropuerto el Dorado. En la investigación habían encontrado varias coincidencias entre las celdas del celular de “Sofi Bogotá” con las de Parra. Después él lo confesaría todo: junto con su amante, Bertha Cecilia Rueda, habían creado una cuenta falsa de Facebook que le serviría de carnada en el plan que ella misma había ideado para matarlo.
Celos, venganza y avaricia detrás del asesinato del dueño de Surtifruver

Desde que Johnny Orjuela, máximo accionista de Surtifruver, se fue a vivir con una de sus secretarias, la vida de su esposa, Bertha Cecilia Rueda, se convirtió en un infierno. Se quejaba, además de la humillación por el abandono, de no haber recibido la parte que le correspondía por haber sido su pareja durante los 20 últimos años. Ella había visto como este hombre, nacido en La Plata Huila, había levantado un imperio de la nada. De niño viajó a Bogotá a donde trabajó como repartido de domicilios en un supermercado de su tío Parmenio. Allí aprendió todo sobre cómo se debía manejar un negocio con alimentos. A los 14 años vendió una cadena de oro que tenía y su bicicleta, sus únicos bienes, y le pudo arrendar un espacio a su tío Parmenio en donde empezó vendiendo frutas. En menos de 10 años Orjuela había extendido su poder con almacenes por toda la capital.

Bertha Cecilia Rueda tenía ganas de venganza. Orjuela no volvió a responder sus llamadas, casi todas insultantes y en donde se le exigía el pago de la parte de ella que legalmente le correspondía. Los desplantes eran públicos y varias de las peleas fueron a la vista de los empleados de los almacenes. Rueda estaba desesperada. Lo primero que hizo para concretar su venganza fue enredarse sentimentalmente con Mauricio Parra, un presunto testaferro de la columna Daniel…