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Chahin: “Si fuera senador por La Araucanía, no me habría presentado a la presidencia de la DC”

- ¿Cómo se hace eso? Se habla del buen ambiente que hubo en el Consejo Nacional Ampliado del 7 de abril, pero a la salida se hicieron duras críticas cruzadas por otros temas, como la participación en las comisiones del gobierno. - Se lo pregunto, porque algunos lo sindican como uno de los que ha expresado públicamente sus diferencias, como en el caso de lo sucedido con el senador Jorge Pizarro, por ejemplo. Yo manifesté que ese era un error, actué en consecuencia renunciando a la primera vicepresidencia, pero después no me transformé en un francotirador. - Como aún no hay nada cerrado en cuanto a candidatos a presidir la DC, ¿le incomodaría tener que volver a enfrentar al senador Francisco Huenchumilla, ahora en la elección interna, considerando que ya se enfrentaron por un cupo en el Senado y él le ganó? Yo me voy a dedicar tiempo completo al partido en caso de resultar elegido presidente; y si hubiera sido senador por La Araucanía, no me habría presentado a la presidencia del partido, porque hubiese dedicado tiempo completo a una región que necesita dedicación exclusiva. - Es rol del partido cuidar y potenciar a todos sus liderazgos y el rol de los liderazgos es entender que nadie se salva solo y todos tenemos que tener la capacidad de apoyar, converger, en el fortalecimiento de la DC. No tengo ninguna duda que la senadora Carolina Goic y todos nuestros liderazgos más importantes van a estar comprometidos primero en fortalecer a la DC y después en ir potenciando su propio perfil político. - Eso fue parte de lo que ocurrió ese día. Eso tiene un mérito enorme y este es un proceso.

Por estos días, el exdiputado Fuad Chahin no para, está haciendo campaña para llegar a la presidencia de la Democracia Cristiana full time o 24/7. Aunque en noviembre pasado tuvo una dura disputa por un escaño en la Cámara Alta, donde se enfrentó con el actual senador Francisco Huenchumilla, el duelo fue corto. Sólo algunas semanas más tarde se enfrascó en un nuevo desafío, el mismo que postergó en 2015, pero esta vez -advierte- “voy a estar en la papeleta”.

Hasta ahora, argumenta, la suya es la única candidatura (también expresó su intención el exministro Alberto Undurraga y algunos intentan convencer al senador Huenchumilla) que ha “puesto sobre la mesa, con documentos, un diagnóstico claro del partido y un conjunto de acciones concretas para implementar en los próximos tiempos, a fin de enfrentar esta crisis”.

– Se habla mucho de la necesidad de que el próximo presidente de la DC dé gobernabilidad, ¿es esa definitivamente una ventaja?

– Es muy importante alguien que dé gobernabilidad, pero sobre todo alguien que no tenga agenda propia; alguien que esté preocupado 100% del interés institucional de la Democracia Cristiana. Yo no tengo ninguna agenda propia, ningún interés electoral. Lo único que quiero es recuperar al partido, fortalecer la institucionalidad, modernizarlo, tener definiciones programáticas claras. Una estrategia política que nos permita enfrentar la situación en que estamos y, en definitiva, lograr que en la próxima elección municipal la DC dé cuenta de un proceso de recuperación electoral que tiene que ser fruto de procesos previos.

– ¿Cuáles son?

– Bueno, tienen que ver con buenas definiciones políticas y con recomponer el clima interno del partido.

– ¿Cómo se hace eso? Porque todos los que lo han intentado a la luz de los hechos han fracasado. Se habla del buen ambiente que hubo en el Consejo Nacional Ampliado del 7 de abril, pero a la salida se hicieron duras críticas cruzadas por otros temas, como la participación en las comisiones del gobierno.

– Lo del día 7 no es un hecho aislado, sino un hito dentro de un proceso que ha desarrollado la actual directiva que yo valoro profundamente y que es buscar generar espacios de conversación, de convergencia mínima. La polémica que se generó después, con ocasión de la participación de algunos camaradas en comisiones del gobierno -que me parece muy legítimo que así sea- opaca, efectivamente, lo que ocurrió. Pero no podemos pedir que estos procesos den resultado inmediato. No hay una receta mágica que asegure que de inmediato vamos a recomponer la convivencia; vamos a dejar de sacarnos los ojos por los medios; vamos a dejar agendas personales por sobre la partidaria… No, este es un proceso que se fortalece en la medida de que la institucionalidad partidaria lo haga, se modernice, se profesionalice y se logre que tengamos procesos claros, que estén previamente establecidos para la toma de decisiones y que nadie pueda cuestionar…