Argentina

De terror: se fueron de vacaciones a Bolivia y les cobraron “peajes” en 10 controles policiales

“Buscaban cualquier motivo para hacernos pagar”, aseguraron. Una salteña, llamada Anahí Quinteros, se fue de vacaciones con la familia a Bolivia para descansar y disfrutar del paisaje. Se dirigían hacia Santa Cruz de la Sierra pero a pocos metros del puente internacional se cruzaron con el primer control policial de Bolivia. “Nos detuvieron para ponernos un primer sello en la documentación de migraciones”, relató Anahí a El Tribuno de Salta. Finalmente le di 50 pesos argentinos y nos dejó seguir circulando”. ‘Acá no están en su país, acá se hace lo que nosotros decimos’, me dijo un policía boliviano, así que tuve que agachar la cabeza y darle más dinero”, detalló la salteña. Kilómetros más adelante sucedió exactamente lo mismo. Me dijo que me faltaba una documentación y yo le expliqué que se la acababa de entregar. Yo me quedé callada porque mis niños comenzaron a llorar y me pidió dinero”, detalló el impensado calvario en Bolivia. Y como si fuera todo, la odisea continuó: “Nos hizo bajar y comenzó a revisarnos.

“Buscaban cualquier motivo para hacernos pagar”, aseguraron.
Una salteña, llamada Anahí Quinteros, se fue de vacaciones con la familia a Bolivia para descansar y disfrutar del paisaje.
Se dirigían hacia Santa Cruz de la Sierra pero a pocos metros del puente internacional se cruzaron con el primer control policial de Bolivia.
“Nos detuvieron para ponernos un primer sello en la documentación de migraciones”, relató Anahí a El Tribuno de Salta.
Finalmente le di 50 pesos argentinos y nos dejó seguir circulando”.
‘Acá no están en su país, acá se hace lo que nosotros decimos’, me dijo un policía boliviano, así que tuve que agachar la cabeza y darle más dinero”, detalló la salteña.
Kilómetros más adelante sucedió exactamente lo mismo.
Me dijo que me faltaba una documentación y yo le expliqué que se la acababa de entregar.
Yo me quedé callada porque mis niños comenzaron a llorar y me pidió dinero”, detalló el impensado calvario en Bolivia.
Y como si fuera todo, la odisea continuó: “Nos hizo bajar y comenzó a revisarnos.