Chile

Dicen que se gobierna “con los mejores”

Se esperaría que el profesional que dirija a esta importante DDU del Minvu sea alguien que debiera tener un conocimiento acabado de la materia y que demuestre en los hechos un liderazgo en el ejercicio del cargo. Desde hace años estamos criticando al sector inmobiliario y a la propia institucionalidad dirigida por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) y en los tiempos actuales, gobierno de Piñera, debemos tener presente que se requiere de una completa reingeniería al interior de ese ministerio para mejorar sustantivamente las normas con énfasis en que la generación de instrucciones a nivel nacional de su División de Desarrollo Urbano (DDU) sean muy claras para evitar las sempiternas “equivocaciones” que favorecen a algunos de los actores del mercado. Las exigencias a las inmobiliarias deben ser las mismas y los funcionarios que se desempeñan en las Direcciones de Obras Municipales (DOM) deben capacitarse permanentemente para ir terminando con los permisos de edificación mal otorgados, vicios detectados siempre por las comunidades organizadas de la sociedad civil, algunas veces unidas con concejalas comprometidas con la probidad, caso de Ñuñoa. La institucionalidad sectorial tiene nula presencia y liderazgo, y por ello existe tanta corrupción. De una u otra forma, muchos municipios se han convertido en verdaderos pueblos sin ley, tipo far west. Respecto de sus facultades están todas las relacionadas con las normas que regulan la elaboración de los planes reguladores y también las referidas a proponer las modificaciones de las disposiciones de la propia LGUC, de su Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC) y de la Ley de Copropiedad Inmobiliaria, como también la elaboración de circulares para la correcta aplicación de los 3 estatutos antes indicados. Esa persona debiera conocer muy bien todas las normas técnico urbanística para asumir tal responsabilidad pública, ya que sus pronunciamientos son esenciales para que los Directores de Obras Municipales no sigan con una aplicación tan laxa de la normativa urbana. Sin embargo, llama poderosamente la atención que el ministro Cristián Monckeberg haya designado como nueva jefa de la DDU a la arquitecta originaria de Temuco, Paz Serra, una profesional con escaso conocimiento y experiencia en la normativa urbana, quien años atrás, como Seremi de Vivienda y Urbanismo de la Araucanía, cometió el grave despropósito de arrepentirse de una correcta decisión previa que había adoptado respecto a un permiso de edificación viciado otorgado por el DOM de Temuco: ella recibió indebidas presiones del nivel central y como consecuencia de ello, sobre un pasaje, llamado Callejón Massmann, se construyó un edificio de 12 pisos, en circunstancias que la altura máxima permitida, según la OGUC, eran y son 2 pisos más mansarda. Llama la atención que la Jefa de la mentada DDU, Paz Serra, haya contratado recientemente al geógrafo Javier Wood como un “nuevo miembro” de la exclusiva comisión, a sabiendas que este profesional en el gobierno de la Concertación ya había ejercido la jefatura de dicha DDU. Como guinda de la torta, con motivo del otorgamiento de un permiso de edificación ilegal -Nº 16.060 del 08/06/16- por parte del DOM de Santiago para que una empresa construyera un hotel en la calle Agustinas 718-720, caso que la Contraloría en varios dictámenes ordenó la invalidación del mismo, lo que no ha ocurrido a esta fecha, la novata DDU demostrando su ingenuidad ofició a la municipalidad de Santiago que se debían respetar los derechos adquiridos del privado (sic), informándole además a la Contraloría que la DDU estaba en desacuerdo con sus dictámenes, luego sin percatarse que su obligación como funcionaria pública es acatar sin chistar las resoluciones del ente fiscalizador.

Se esperaría que el profesional que dirija a esta importante DDU del Minvu sea alguien que debiera tener un conocimiento acabado de la materia y que demuestre en los hechos un liderazgo en el ejercicio del cargo.
Desde hace años estamos criticando al sector inmobiliario y a la propia institucionalidad dirigida por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) y en los tiempos actuales, gobierno de Piñera, debemos tener presente que se requiere de una completa reingeniería al interior de ese ministerio para mejorar sustantivamente las normas con énfasis en que la generación de instrucciones a nivel nacional de su División de Desarrollo Urbano (DDU) sean muy claras para evitar las sempiternas “equivocaciones” que favorecen a algunos de los actores del mercado.
Las exigencias a las inmobiliarias deben ser las mismas y los funcionarios que se desempeñan en las Direcciones de Obras Municipales (DOM) deben capacitarse permanentemente para ir terminando con los permisos de edificación mal otorgados, vicios detectados siempre por las comunidades organizadas de la sociedad civil, algunas veces unidas con concejalas comprometidas con la probidad, caso de Ñuñoa.
La institucionalidad sectorial tiene nula presencia y liderazgo, y por ello existe tanta corrupción.
De una u otra forma, muchos municipios se han convertido en verdaderos pueblos sin ley, tipo far west.
Respecto de sus facultades están todas las relacionadas con las normas que regulan la elaboración de los planes reguladores y también las referidas a proponer las modificaciones de las disposiciones de la propia LGUC, de su Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC) y de la Ley de Copropiedad Inmobiliaria, como también la elaboración de circulares para la correcta aplicación de los 3 estatutos antes indicados.
Esa persona debiera conocer muy bien todas las normas técnico urbanística para asumir tal responsabilidad pública, ya que sus pronunciamientos son esenciales para que los Directores de Obras Municipales no sigan con una aplicación tan laxa de la normativa urbana.
Sin embargo, llama poderosamente la atención que el ministro Cristián Monckeberg haya designado como nueva jefa de la DDU a la arquitecta originaria de Temuco, Paz Serra, una profesional con escaso conocimiento y experiencia en la normativa urbana, quien años atrás, como Seremi de Vivienda y Urbanismo de la Araucanía, cometió el grave despropósito de arrepentirse de una correcta decisión previa que había adoptado respecto a un permiso de edificación viciado otorgado por el DOM de Temuco: ella recibió indebidas presiones del nivel central y como consecuencia de ello, sobre un pasaje, llamado Callejón Massmann, se construyó un edificio de 12 pisos, en circunstancias que la altura máxima permitida, según la OGUC, eran y son 2 pisos más mansarda.
Llama la atención que la Jefa de la mentada DDU, Paz Serra, haya contratado recientemente al geógrafo Javier Wood como un “nuevo miembro” de la exclusiva comisión, a sabiendas que este profesional en el gobierno de la Concertación ya había ejercido la jefatura de dicha DDU.
Como guinda de la torta, con motivo del otorgamiento de un permiso de edificación ilegal -Nº 16.060 del 08/06/16- por parte del DOM de Santiago para que una empresa construyera un hotel en la calle Agustinas 718-720, caso que la Contraloría en varios dictámenes ordenó la invalidación del mismo, lo que no ha ocurrido a esta fecha, la novata DDU demostrando su ingenuidad ofició a la municipalidad de Santiago que se debían respetar los derechos adquiridos del privado (sic), informándole además a la Contraloría que la DDU estaba en desacuerdo con sus dictámenes, luego sin percatarse que su obligación como funcionaria pública es acatar sin chistar las resoluciones del ente fiscalizador.