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En Perú, el Papa condenó el “virus” social de la corrupción de América latina

Pero no se limitó a denunciar el proceso de "degradación" moral de Perú -país único, que tiene a todos sus ex presidentes vivos investigados o presos-, sino que extendió los alcances de este "flagelo social" a todo el continente. "Cuánto mal le hace a nuestros pueblos latinoamericanos y a las democracias de este bendito continente ese «virus» social, un fenómeno que lo infecta todo, siendo los pobres y la madre tierra los más perjudicados", clamó, en un discurso que pronunció ante el presidente peruano Pedro Pablo Kukzynski, que se salvó antes de la Navidad de un juicio político justamente por algunos negocios turbios conectados con el escánalo Odebrecht, que golpeó a toda la región. y esta lucha nos compete a todos", agregó, insistiendo sobre un tema que desde sus tiempos de arzobispo de Buenos Aires lo preocupa especialmente y que considera uno de los peores pecados. Aunque no los mencionó, el Papa aludió a las decenas de escándalos de corrupción que han minado la credibilidad de la clase política de esta parte del mundo, incluída la de su madre patria. Entre ellos, el relacionado con el gigante de la construcción Odebrech, que significó una vitual "tangentópolis" brasileña y que salpicó a muchos otros mandatarios latinoamericanos. Por sus nexos con el escándalo Odebrecht hasta estuvo a punto de caer al presidente Kukzinski, aquí llamado PPK, que se salvó de un proceso de vacancia política, indultando a otro ex presidente cuestionado, entre otros delitos, por casos de corrupción, Alberto Fujimori. Una movida muy criticada, que creó una crisis política e institucional que no se veía aquí desde hace al menos dos décadas, precipitó la popularidad de PPK y dividió como nunca a la opinión pública. pero para todos y no para unos pocos; para que todo peruano, toda peruana pueda sentir que este país es suyo, en el que puede establecer relaciones de fraternidad y equidad con su prójimo y ayudar al otro cuando lo necesita; una tierra en la que pueda hacer realidad su propio futuro", señaló. Alfonso Quiroz, historiador peruano ya fallecido, en su Historia de la Corrupción en el Perú, calculó que su país asignó a la corrupción "entre 3 y 4 por ciento del PBI en el largo plazo (1820-2000). "La persistencia de la corrupción en la sociedad peruana causa graves daños que afectan el desarrollo humano de millones de peruanos, obstaculizan el crecimiento económico y su competitividad y deterioran la gobernabilidad del país y la confianza ciudadana en sus gobernantes", explicó a La Nación el padre jesuita Ernesto Cavassa, rector de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.

Pero no se limitó a denunciar el proceso de “degradación” moral de Perú -país único, que tiene a todos sus ex presidentes vivos investigados o presos-, sino que extendió los alcances de este “flagelo social” a todo el continente. “Cuánto mal le hace a nuestros pueblos latinoamericanos y a las democracias de este bendito continente ese «virus» social, un fenómeno que lo infecta todo, siendo los pobres y la madre tierra los más perjudicados”, clamó, en un discurso que pronunció ante el presidente peruano Pedro Pablo Kukzynski, que se salvó antes de la Navidad de un juicio político justamente por algunos negocios turbios conectados con el escánalo Odebrecht, que golpeó a toda la región.
y esta lucha nos compete a todos”, agregó, insistiendo sobre un tema que desde sus tiempos de arzobispo de Buenos Aires lo preocupa especialmente y que considera uno de los peores pecados.
Aunque no los mencionó, el Papa aludió a las decenas de escándalos de corrupción que han minado la credibilidad de la clase política de esta parte del mundo, incluída la de su madre patria.
Entre ellos, el relacionado con el gigante de la construcción Odebrech, que significó una vitual “tangentópolis” brasileña y que salpicó a muchos otros mandatarios latinoamericanos.
Por sus nexos con el escándalo Odebrecht hasta estuvo a punto de caer al presidente Kukzinski, aquí llamado PPK, que se salvó de un proceso de vacancia política, indultando a otro ex presidente cuestionado, entre otros delitos, por casos de corrupción, Alberto Fujimori.
Una movida muy criticada, que creó una crisis política e institucional que no se veía aquí desde hace al menos dos décadas, precipitó la popularidad de PPK y dividió como nunca a la opinión pública.
pero para todos y no para unos pocos; para que todo peruano, toda peruana pueda sentir que este país es suyo, en el que puede establecer relaciones de fraternidad y equidad con su prójimo y ayudar al otro cuando lo necesita; una tierra en la que pueda hacer realidad su propio futuro”, señaló.
Alfonso Quiroz, historiador peruano ya fallecido, en su Historia de la Corrupción en el Perú, calculó que su país asignó a la corrupción “entre 3 y 4 por ciento del PBI en el largo plazo (1820-2000). “La persistencia de la corrupción en la sociedad peruana causa graves daños que afectan el desarrollo humano de millones de peruanos, obstaculizan el crecimiento económico y su competitividad y deterioran la gobernabilidad del país y la confianza ciudadana en sus gobernantes”, explicó a La Nación el padre jesuita Ernesto Cavassa, rector de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.