Mexico

Fue una sombra y, como sombra, se fue. Peña cambió a su escritor de discursos sin anuncio público

Ilhuicamina Díaz Méndez se llama y durante más de 10 años fue “redactor sombra” de Enrique Peña Nieto. Las palabras peñanietistas estuvieron en sus manos durante el Gobierno del Estado de México (2005-2011), la campaña (2011) y la Presidencia de la República. Es que no se trata de un hombre público. Hasta junio pasado, fue su escritor “sombra”, el autor de sus discursos, el responsable de sus palabras en público, así como su maestro de oratoria. Desde que Peña Nieto asumió como Gobernador del Estado de México –en 2005–, fue su escritor de discurso y su maestro de oratoria. Como cualquier otro escritor sombra o fantasma de un político mexicano, Díaz Méndez siempre se mantuvo en el anonimato. Y así, en lo invisible, se fue. Fue también quien avaló que la palabra “violencia” fuera expulsada del discurso de Enrique Peña Nieto en aras de romper con la narrativa del Gobierno anterior de Felipe Calderón Hinojosa, quien le declaró la guerra a los cárteles del narcotráfico. Y en lo que será el último año de Gobierno de Enrique Peña Nieto, en junio pasado fue nombrado Director General del Discurso en la Presidencia de la República. *** La palabra ha sido la piedra con la que Enrique Peña Nieto se tropieza, el punto crítico de la estabilidad de su ser político, la vulnerabilidad más señalada.

Ilhuicamina Díaz Méndez se llama y durante más de 10 años fue “redactor sombra” de Enrique Peña Nieto.
Las palabras peñanietistas estuvieron en sus manos durante el Gobierno del Estado de México (2005-2011), la campaña (2011) y la Presidencia de la República.
Es que no se trata de un hombre público.
Hasta junio pasado, fue su escritor “sombra”, el autor de sus discursos, el responsable de sus palabras en público, así como su maestro de oratoria.
Desde que Peña Nieto asumió como Gobernador del Estado de México –en 2005–, fue su escritor de discurso y su maestro de oratoria.
Como cualquier otro escritor sombra o fantasma de un político mexicano, Díaz Méndez siempre se mantuvo en el anonimato.
Y así, en lo invisible, se fue.
Fue también quien avaló que la palabra “violencia” fuera expulsada del discurso de Enrique Peña Nieto en aras de romper con la narrativa del Gobierno anterior de Felipe Calderón Hinojosa, quien le declaró la guerra a los cárteles del narcotráfico.
Y en lo que será el último año de Gobierno de Enrique Peña Nieto, en junio pasado fue nombrado Director General del Discurso en la Presidencia de la República.
*** La palabra ha sido la piedra con la que Enrique Peña Nieto se tropieza, el punto crítico de la estabilidad de su ser político, la vulnerabilidad más señalada.