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“Mataron a mi negrito”: la carta de la abuela del niño tucumano asesinado por la Policía

El mensaje fue publicado un día después de que efectivos de la policía mataran de un disparo en la cabeza a Facundo Burgos. Mercedes del Valle Ferreira, la abuela Facundo Burgos, el niño de 12 años asesinado en Tucumán publicó una carta refiriéndose a la muerte de su nieto. El mensaje, titulado "Mataron a mi negrito", fue publicado por el medio La Garganta Poderosa, un día después de que efectivos de la policía mataron de un disparo en la cabeza -desde larga distancia- a Facundo Burgos. "En total fueron como 20 tiros", afirmó el menor de edad que manejaba la moto en la que iba el niño asesinado. Y anteayer a la madrugada, a pocas horas de su primer día en la secundaria, lo mataron, me lo mataron. Tenía 12 años: 12 años, tenía, ¿entienden? Para colmo, debemos soportar infinidad de historias falsas, circulando por internet o televisión, porque no, nada hubiera justificado lo que hicieron, pero mi nieto no robaba, ni manejaba un revólver, como inventa la Policía. Nos ocultaron información y nos sacaron zamarreándonos de los brazos. No saben cuántos niños había en su entierro. Siento un dolor inmenso, que ya no puedo calmar con sus abrazos... Te juro, mi negrito, que no voy a bajar los brazos.

El mensaje fue publicado un día después de que efectivos de la policía mataran de un disparo en la cabeza a Facundo Burgos.
Mercedes del Valle Ferreira, la abuela Facundo Burgos, el niño de 12 años asesinado en Tucumán publicó una carta refiriéndose a la muerte de su nieto.
El mensaje, titulado “Mataron a mi negrito”, fue publicado por el medio La Garganta Poderosa, un día después de que efectivos de la policía mataron de un disparo en la cabeza -desde larga distancia- a Facundo Burgos. “En total fueron como 20 tiros”, afirmó el menor de edad que manejaba la moto en la que iba el niño asesinado.
Y anteayer a la madrugada, a pocas horas de su primer día en la secundaria, lo mataron, me lo mataron.
Tenía 12 años: 12 años, tenía, ¿entienden?
Para colmo, debemos soportar infinidad de historias falsas, circulando por internet o televisión, porque no, nada hubiera justificado lo que hicieron, pero mi nieto no robaba, ni manejaba un revólver, como inventa la Policía.
Nos ocultaron información y nos sacaron zamarreándonos de los brazos.
No saben cuántos niños había en su entierro.
Siento un dolor inmenso, que ya no puedo calmar con sus abrazos… Te juro, mi negrito, que no voy a bajar los brazos.