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El cadete riojano murió por una deshidratación aguda durante el entrenamiento

La muerte de Emanuel Garay, de 18 años, que agonizó durante seis días tras entrar en coma durante un entrenamiento extremo como parte de su preparación de ingreso a la policía de La Rioja, fue consecuencia de una deshidratación aguda grave que derivó en una insuficiencia renal severa y, en definitiva, en una falla multiorgánica, según surgió de la autopsia. Allí, cientos de familiares y amigos de la familia Garay despidieron los restos de Emanuel, uno de los 12 cadetes que el lunes pasado, el primer día que pisaron el establecimiento para formarse como policías, terminaron internados tras un entrenamiento extremo que Roque, el padre del joven, calificó como "una tortura". "Quería un sueño. Quería ser ejemplo de policía como lo fue su padre, con 25 años de servicio y un legajo intachable. Pero ellos le quitaron la vida a sus 18 años. Nosotros queremos justicia. Los autores tienen nombre y apellido. Las pruebas son suficientes. Queremos juicio y castigo de los responsables ahora", escribió ayer en Facebook Adrián, uno de los hermanos de la víctima. Son el subdirector general del Instituto de Seguridad, comisario mayor Dardo Nicolás Gordillo; el director de la Escuela de Cadetes, comisario inspector Ramón Alberto Leguiza; el jefe del Cuerpo de Personal Masculino, comisario Jorge Marcelo Leguiza, y la jefa del Cuerpo de Personal Femenino, comisaria Adriana Mabel Rodríguez, además de cuatro instructores: la oficial inspector Nadia Soledad Bravo; los oficiales subinspectores Elio Gonzalo Marcial e Ivana Karina Luna, y el oficial ayudante Marcos Antonio Miranday.

La muerte de Emanuel Garay, de 18 años, que agonizó durante seis días tras entrar en coma durante un entrenamiento extremo como parte de su preparación de ingreso a la policía de La Rioja, fue consecuencia de una deshidratación aguda grave que derivó en una insuficiencia renal severa y, en definitiva, en una falla multiorgánica, según surgió de la autopsia.
Allí, cientos de familiares y amigos de la familia Garay despidieron los restos de Emanuel, uno de los 12 cadetes que el lunes pasado, el primer día que pisaron el establecimiento para formarse como policías, terminaron internados tras un entrenamiento extremo que Roque, el padre del joven, calificó como “una tortura”. “Quería un sueño.
Quería ser ejemplo de policía como lo fue su padre, con 25 años de servicio y un legajo intachable.
Pero ellos le quitaron la vida a sus 18 años.
Nosotros queremos justicia.
Los autores tienen nombre y apellido.
Las pruebas son suficientes.
Queremos juicio y castigo de los responsables ahora”, escribió ayer en Facebook Adrián, uno de los hermanos de la víctima.
Son el subdirector general del Instituto de Seguridad, comisario mayor Dardo Nicolás Gordillo; el director de la Escuela de Cadetes, comisario inspector Ramón Alberto Leguiza; el jefe del Cuerpo de Personal Masculino, comisario Jorge Marcelo Leguiza, y la jefa del Cuerpo de Personal Femenino, comisaria Adriana Mabel Rodríguez, además de cuatro instructores: la oficial inspector Nadia Soledad Bravo; los oficiales subinspectores Elio Gonzalo Marcial e Ivana Karina Luna, y el oficial ayudante Marcos Antonio Miranday.