Chile

El protocolo no basta: la insuficiente estrategia de Varela para contener el movimiento estudiantil feminista

Notas Tomas feministas 44 15.05.2018 Tomas feministas 00:01:03 44 La nueva ola del movimiento feminista en universidades y colegios tiene mucho aroma a 2011. Los paros y tomas feministas autoconvocados han ido creciendo semana a semana y es un movimiento que va más allá de los casos puntuales de abuso y acoso sexual, por parte de académicos, que no encontraron respuesta en su momento en la actual institucionalidad. Según la planificación de La Moneda, es el ministro de Educación, Gerardo Varela, quien estaría a cargo del conflicto en los espacios estudiantiles, mientras que las otras disposiciones “más generales” serían vistas por su par de la cartera de Mujer y Equidad de Género, Isabel Plá, diseño un tanto “a ciegas”, ya que esta discusión impuesta por la movilización estudiantil feminista no es el espacio natural en el que se desenvuelve la derecha y que explicaría la razón por la que el Mineduc se demoró casi tres semanas en reaccionar. Mientras se desarrollaba esta línea que apunta “más allá de lo estudiantil”, recalcaron desde el Ejecutivo, el ministro Varela tuvo algunas breves intervenciones y hasta aseguró que el Mineduc “está por una educación no sexista”, sin entrar en detalles. Lo que predominó estas semanas desde el ministerio fue el silencio de la autoridad y fue evidente que inicialmente se apostó por “el desgaste” de la movilización y un punto que era crucial para controlar el estallido: que el conflicto se mantuviera al interior de las universidades, con la dicotomía entre estudiantes movilizadas y su contraparte, en este caso, los rectores. Las tomas y casos de abuso se han concentrado en casas de estudio estatales, las que durante las últimas semanas se encontraban expectantes ante la elección de rector de la Universidad de Chile, la que fue ganada por Ennio Vivaldi. Eso, porque los amarres institucionales del sistema público han constituido una de las piedras de tope para resolver el conflicto, coinciden desde el Consorcio de Universidades del Estado (CUECh), porque es muy complejo desvincular a los profesores acusados por acoso, ya que dicha figura no se encuentra tipificada entre académicos y estudiantes en el sistema de educación superior. Sí existe un espacio en el cual confluye parte del movimiento Coordinadora Feminista Universitaria (Cofeu), que es uno de articulación de distintas secretarías de género a nivel nacional, las que comenzaron a masificarse en las universidades después que salieran a la luz los primeros casos de abuso y acoso en el año 2015. “El trabajo es más autoorganizado desde las bases, se aleja de un plano más vertical”, señaló la secretaria general de la Fech, una situación que recuerda a los primeros meses del 2011, cuando empezó a cuajar el movimiento estudiantil que tuvo en las cuerdas al primer Gobierno de Sebastián Piñera. Por otra parte, la vocera de la toma de Derecho de la Universidad de Chile, Emilia Schneider, hizo hincapié en que las medidas anunciadas por el Mineduc son “insuficientes”, que solo con sanciones y protocolos no se resolverá el conflicto y exigió que haya participación de las asambleas de mujeres en la construcción de los acuerdos.

Notas Tomas feministas 44 15.05.2018 Tomas feministas 00:01:03 44 La nueva ola del movimiento feminista en universidades y colegios tiene mucho aroma a 2011.
Los paros y tomas feministas autoconvocados han ido creciendo semana a semana y es un movimiento que va más allá de los casos puntuales de abuso y acoso sexual, por parte de académicos, que no encontraron respuesta en su momento en la actual institucionalidad.
Según la planificación de La Moneda, es el ministro de Educación, Gerardo Varela, quien estaría a cargo del conflicto en los espacios estudiantiles, mientras que las otras disposiciones “más generales” serían vistas por su par de la cartera de Mujer y Equidad de Género, Isabel Plá, diseño un tanto “a ciegas”, ya que esta discusión impuesta por la movilización estudiantil feminista no es el espacio natural en el que se desenvuelve la derecha y que explicaría la razón por la que el Mineduc se demoró casi tres semanas en reaccionar.
Mientras se desarrollaba esta línea que apunta “más allá de lo estudiantil”, recalcaron desde el Ejecutivo, el ministro Varela tuvo algunas breves intervenciones y hasta aseguró que el Mineduc “está por una educación no sexista”, sin entrar en detalles.
Lo que predominó estas semanas desde el ministerio fue el silencio de la autoridad y fue evidente que inicialmente se apostó por “el desgaste” de la movilización y un punto que era crucial para controlar el estallido: que el conflicto se mantuviera al interior de las universidades, con la dicotomía entre estudiantes movilizadas y su contraparte, en este caso, los rectores.
Las tomas y casos de abuso se han concentrado en casas de estudio estatales, las que durante las últimas semanas se encontraban expectantes ante la elección de rector de la Universidad de Chile, la que fue ganada por Ennio Vivaldi.
Eso, porque los amarres institucionales del sistema público han constituido una de las piedras de tope para resolver el conflicto, coinciden desde el Consorcio de Universidades del Estado (CUECh), porque es muy complejo desvincular a los profesores acusados por acoso, ya que dicha figura no se encuentra tipificada entre académicos y estudiantes en el sistema de educación superior.
Sí existe un espacio en el cual confluye parte del movimiento Coordinadora Feminista Universitaria (Cofeu), que es uno de articulación de distintas secretarías de género a nivel nacional, las que comenzaron a masificarse en las universidades después que salieran a la luz los primeros casos de abuso y acoso en el año 2015.
“El trabajo es más autoorganizado desde las bases, se aleja de un plano más vertical”, señaló la secretaria general de la Fech, una situación que recuerda a los primeros meses del 2011, cuando empezó a cuajar el movimiento estudiantil que tuvo en las cuerdas al primer Gobierno de Sebastián Piñera.
Por otra parte, la vocera de la toma de Derecho de la Universidad de Chile, Emilia Schneider, hizo hincapié en que las medidas anunciadas por el Mineduc son “insuficientes”, que solo con sanciones y protocolos no se resolverá el conflicto y exigió que haya participación de las asambleas de mujeres en la construcción de los acuerdos.