Chile

El salvavidas del gobierno para apoyar a Linares por cierre de planta de Iansa

El Ministerio de Agricultura lleva tres meses liderando una mesa con los trabajadores de Iansa, remolacheros, transportistas y el gobierno regional para paliar el impacto que generará la decisión de Iansa de cerrar la planta de Linares. Hasta la fecha, y pese al anhelo de los agricultores, no hay ninguna ventana que pueda abrir las esperanzas de revocar la decisión que la administración de Iansa, liderada aún por el recién renunciado José Luis Irarrázaval, conversó en febrero con los agricultores de la zona y que fue comunicada formalmente al gobierno el 11 de abril pasado, gracias a la reunión que el propio Joaquín Noguera, presidente de Iansa, y Gonzalo Sanhueza, director de la firma, sostuvieron con Antonio Walker. Bonificación de emergencia Y desde ahí las conversaciones se han mantenido, cuenta el intendente del Maule, Pablo Milad, quien explica que hace tres meses existe una mesa de trabajo donde participan los trabajadores de la planta de Iansa en Linares, los gremios remolacheros, del transporte de la remolacha y del azúcar y también el gobierno regional. Estamos hablando de 15 mil hectáreas de remolacha para una zona como la Séptima Sur, que es muy pobre y que, además, está atravesando una crisis de rentabilidad en otros cultivos, como el trigo y el maíz”, explica. Para la temporada 2018 pactó el pago de US$ 51 por tonelada, valor que caerá a US$ 47 la tonelada en la cosecha 2019, rebaja que unida al costo de trasladar la remolacha desde el Maule hasta Chillán hace que la siembra no sea rentable para los agricultores. Se trata de $ 1.500 millones, unos US$ 3 millones, por un período de tres años, recursos que serán concursados y que posibilitarán la siembra de 15 mil hectáreas, área suficiente para que Iansa opere las plantas de Los Ángeles y San Carlos, detalla la autoridad. La decisión, conversada hace tiempo con su familia y con el propio Noguera, no cayó bien, dado que la firma está en medio de las conversaciones con el gobierno y con los agricultores para definir el futuro de la siembra de remolacha. Mejora en resultados Pero no todo ha sido malo para Iansa. Es que el sector agroindustrial lleva gran parte del año conversando este tema con Agricultura, pues se sienten afectados por el nuevo impuesto que este año recaudó cerca de US$ 200 millones, de los cuales un 20% corresponde a empresas forestales y agroalimentarias. “Es un tributo injusto, tenemos siete industrias agroalimentarias que están pagando una gran cantidad por este impuesto verde, y lo que estamos pidiendo al Ministerio de Hacienda es cambiar la fórmula de cálculo”, reconoce Antonio Walker.

El Ministerio de Agricultura lleva tres meses liderando una mesa con los trabajadores de Iansa, remolacheros, transportistas y el gobierno regional para paliar el impacto que generará la decisión de Iansa de cerrar la planta de Linares.
Hasta la fecha, y pese al anhelo de los agricultores, no hay ninguna ventana que pueda abrir las esperanzas de revocar la decisión que la administración de Iansa, liderada aún por el recién renunciado José Luis Irarrázaval, conversó en febrero con los agricultores de la zona y que fue comunicada formalmente al gobierno el 11 de abril pasado, gracias a la reunión que el propio Joaquín Noguera, presidente de Iansa, y Gonzalo Sanhueza, director de la firma, sostuvieron con Antonio Walker.
Bonificación de emergencia Y desde ahí las conversaciones se han mantenido, cuenta el intendente del Maule, Pablo Milad, quien explica que hace tres meses existe una mesa de trabajo donde participan los trabajadores de la planta de Iansa en Linares, los gremios remolacheros, del transporte de la remolacha y del azúcar y también el gobierno regional.
Estamos hablando de 15 mil hectáreas de remolacha para una zona como la Séptima Sur, que es muy pobre y que, además, está atravesando una crisis de rentabilidad en otros cultivos, como el trigo y el maíz”, explica.
Para la temporada 2018 pactó el pago de US$ 51 por tonelada, valor que caerá a US$ 47 la tonelada en la cosecha 2019, rebaja que unida al costo de trasladar la remolacha desde el Maule hasta Chillán hace que la siembra no sea rentable para los agricultores.
Se trata de $ 1.500 millones, unos US$ 3 millones, por un período de tres años, recursos que serán concursados y que posibilitarán la siembra de 15 mil hectáreas, área suficiente para que Iansa opere las plantas de Los Ángeles y San Carlos, detalla la autoridad.
La decisión, conversada hace tiempo con su familia y con el propio Noguera, no cayó bien, dado que la firma está en medio de las conversaciones con el gobierno y con los agricultores para definir el futuro de la siembra de remolacha.
Mejora en resultados Pero no todo ha sido malo para Iansa.
Es que el sector agroindustrial lleva gran parte del año conversando este tema con Agricultura, pues se sienten afectados por el nuevo impuesto que este año recaudó cerca de US$ 200 millones, de los cuales un 20% corresponde a empresas forestales y agroalimentarias.
“Es un tributo injusto, tenemos siete industrias agroalimentarias que están pagando una gran cantidad por este impuesto verde, y lo que estamos pidiendo al Ministerio de Hacienda es cambiar la fórmula de cálculo”, reconoce Antonio Walker.