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La Corte busca desentenderse del escándalo de las filtraciones telefónicas

En medio de una nueva embestida de la diputada Elisa Carrió contra el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti, el máximo tribunal salió este lunes a abrir las puertas a la prensa de un emblemático edificio del espionaje criollo para desligarse de la filtración a los medios de escuchas telefónicas a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Se trata del edificio de siete pisos ubicado en la Avenida de los Incas al 3800, en el límite entre los barrios de Belgrano R y Villa Ortúzar, que históricamente perteneció a la ex Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) y que ahora depende de la Corte Suprema a través de la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (DAJuDeCO). Allí funciona la Dirección de Captación de Comunicaciones, más conocida por el apócope de su anterior denominación: Ojota, por las siglas de Observaciones Judiciales (OJ). Sin gran sofisticación, el edificio sin ventanas contrasta con las casonas del barrio. Allí fue recibido Clarín, al igual que otros medios, en una medida inusual, dado el carácter secreto que históricamente tuvo el lugar, sólo conocido en otros tiempos por algunos funcionarios de los poderes Judicial, Legislativo y Ejecutivo y de las fuerzas de seguridad, más allá del mundo del espionaje. La apertura del lugar a la prensa se da en medio de la nueva embestida de Carrió, líder de la Coalición Cívica y socia del gobierno de Cambiemos junto con el radicalismo, contra Lorenzetti, a quien responsabilizó por la denuncia mediática de la modelo Natacha Jaitt sobre prostitución infantil y la difusión de las escuchas telefónicas al ex secretario general de la Presidencia Oscar Parrilli y sus diálogos con la ex presidenta y actual senadora. Fuentes de la ex OJ apuntaron a la ex SIDE, actualmente denominada Agencia Federal de Inteligencia (AFI), a cargo de Gustavo Arribas. Allí pasan unas 150 personas por día, según dijeron en el organismo. Actualmente hay unas 5 mil líneas telefónicas intervenidas por orden judicial y bajo supervisión del organismo. Esto es, personas de fuerzas de seguridad o de la propia AFI autorizadas por la Justicia para escuchar "online" o "en directo" las conversaciones telefónicas de una persona investigada en una causa penal.

En medio de una nueva embestida de la diputada Elisa Carrió contra el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti, el máximo tribunal salió este lunes a abrir las puertas a la prensa de un emblemático edificio del espionaje criollo para desligarse de la filtración a los medios de escuchas telefónicas a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Se trata del edificio de siete pisos ubicado en la Avenida de los Incas al 3800, en el límite entre los barrios de Belgrano R y Villa Ortúzar, que históricamente perteneció a la ex Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) y que ahora depende de la Corte Suprema a través de la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (DAJuDeCO).
Allí funciona la Dirección de Captación de Comunicaciones, más conocida por el apócope de su anterior denominación: Ojota, por las siglas de Observaciones Judiciales (OJ).
Sin gran sofisticación, el edificio sin ventanas contrasta con las casonas del barrio.
Allí fue recibido Clarín, al igual que otros medios, en una medida inusual, dado el carácter secreto que históricamente tuvo el lugar, sólo conocido en otros tiempos por algunos funcionarios de los poderes Judicial, Legislativo y Ejecutivo y de las fuerzas de seguridad, más allá del mundo del espionaje.
La apertura del lugar a la prensa se da en medio de la nueva embestida de Carrió, líder de la Coalición Cívica y socia del gobierno de Cambiemos junto con el radicalismo, contra Lorenzetti, a quien responsabilizó por la denuncia mediática de la modelo Natacha Jaitt sobre prostitución infantil y la difusión de las escuchas telefónicas al ex secretario general de la Presidencia Oscar Parrilli y sus diálogos con la ex presidenta y actual senadora.
Fuentes de la ex OJ apuntaron a la ex SIDE, actualmente denominada Agencia Federal de Inteligencia (AFI), a cargo de Gustavo Arribas.
Allí pasan unas 150 personas por día, según dijeron en el organismo.
Actualmente hay unas 5 mil líneas telefónicas intervenidas por orden judicial y bajo supervisión del organismo.
Esto es, personas de fuerzas de seguridad o de la propia AFI autorizadas por la Justicia para escuchar “online” o “en directo” las conversaciones telefónicas de una persona investigada en una causa penal.