Chile

La guerra de Barros

Aunque es conocido por su vínculo de años con Karadima, su protagonismo en la visita del Papa reflotó la crisis que se vive en Osorno. Detrás de una reja, justo antes de comenzar una misa en la Playa Lobito de Iquique, una de sus últimas actividades en Chile, con el sol en la cara, rodeado de los escoltas del Vaticano, el Papa Francisco por fin, luego de días de silencio, habló: “El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, ahí voy a hablar. Juan Barros Madrid había sido nombrado por el Papa Francisco como obispo de Osorno. Se sabía su vínculo con Fernando Karadima, su rol en la parroquia de El Bosque y las declaraciones de Juan Carlos Cruz acusándolo de ser testigo de los abusos. Nos dijo que el Papa lo había nombrado como obispo y no como un simple cura. A lo que el obispo Barros, dice, respondía: si no le gusta, se va. Y en 2017 Molina se fue. Por esos años, Barros era uno de los curas mayores del lugar. Barros, dice, fue una víctima más. Según relata, la primera pregunta que le hizo al obispo fue si había crisis en la Iglesia de Osorno. Mientras, en Osorno, la mayoría de los sacerdotes coincide en una cosa: Osorno ha tenido muchos obispos, Barros es uno más.

Aunque es conocido por su vínculo de años con Karadima, su protagonismo en la visita del Papa reflotó la crisis que se vive en Osorno.
Detrás de una reja, justo antes de comenzar una misa en la Playa Lobito de Iquique, una de sus últimas actividades en Chile, con el sol en la cara, rodeado de los escoltas del Vaticano, el Papa Francisco por fin, luego de días de silencio, habló: “El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, ahí voy a hablar.
Juan Barros Madrid había sido nombrado por el Papa Francisco como obispo de Osorno.
Se sabía su vínculo con Fernando Karadima, su rol en la parroquia de El Bosque y las declaraciones de Juan Carlos Cruz acusándolo de ser testigo de los abusos.
Nos dijo que el Papa lo había nombrado como obispo y no como un simple cura.
A lo que el obispo Barros, dice, respondía: si no le gusta, se va. Y en 2017 Molina se fue.
Por esos años, Barros era uno de los curas mayores del lugar.
Barros, dice, fue una víctima más.
Según relata, la primera pregunta que le hizo al obispo fue si había crisis en la Iglesia de Osorno.
Mientras, en Osorno, la mayoría de los sacerdotes coincide en una cosa: Osorno ha tenido muchos obispos, Barros es uno más.