Colombia

Reconocer violaciones, una oportunidad para cambiar (I)

Reflexiones sobre la justicia transicional como una herramienta para la protección de los derechos humanos. Estos hechos atroces son objeto de distintos tipos y grados de negacionismo, incluyendo su negación literal, es decir, la manifestación abierta de que lo que se denuncia no pasó; interpretaciones manipuladas sobre lo acontecido, por ejemplo, la ejecución premeditada y dirigida de un combatiente que es presentada como su muerte resultado de un intento de fuga; desconocimiento de las víctimas de las violaciones, y minimización de los daños y efectos causados por la violencia, por ejemplo, sí son desplazados, pero por voluntad propia. Cada parte del conflicto, y ahora del proceso de paz, tiene su particular aproximación al proceso de negación. La sofisticación normativa del Sistema es significativa, pero no es garantía de los cambios anunciados. La puesta en marcha de los mecanismos del SIVJRNR debe satisfacer los derechos de las víctimas en los territorios y producir la no repetición de violaciones, no unos estándares de funcionamiento mecánico de modelos eruditos. Esto implica que arrastran con lo bueno, lo malo y lo feo de las instituciones existentes. Aunque se predique su singularidad y estado virtuoso, todos los mecanismos se insertarán en un contexto, lleno de prácticas y reglas preexistentes, que pesa mucho más que el acto inaugural de los nuevos mecanismos. La negación de las atrocidades es un proceso activo en Colombia. Como resulta evidente, el proceso de negación de las atrocidades tiene repercusiones implacables en el proceso de rendición de cuentas. Asimismo, es necesario el concurso de todas las autoridades, especialmente de aquellas a cargo de la administración de justicia, para propiciar un ambiente que aumente la presión sobre aquellos que buscan evadir la rendición de cuentas.

Reflexiones sobre la justicia transicional como una herramienta para la protección de los derechos humanos.
Estos hechos atroces son objeto de distintos tipos y grados de negacionismo, incluyendo su negación literal, es decir, la manifestación abierta de que lo que se denuncia no pasó; interpretaciones manipuladas sobre lo acontecido, por ejemplo, la ejecución premeditada y dirigida de un combatiente que es presentada como su muerte resultado de un intento de fuga; desconocimiento de las víctimas de las violaciones, y minimización de los daños y efectos causados por la violencia, por ejemplo, sí son desplazados, pero por voluntad propia.
Cada parte del conflicto, y ahora del proceso de paz, tiene su particular aproximación al proceso de negación.
La sofisticación normativa del Sistema es significativa, pero no es garantía de los cambios anunciados.
La puesta en marcha de los mecanismos del SIVJRNR debe satisfacer los derechos de las víctimas en los territorios y producir la no repetición de violaciones, no unos estándares de funcionamiento mecánico de modelos eruditos.
Esto implica que arrastran con lo bueno, lo malo y lo feo de las instituciones existentes.
Aunque se predique su singularidad y estado virtuoso, todos los mecanismos se insertarán en un contexto, lleno de prácticas y reglas preexistentes, que pesa mucho más que el acto inaugural de los nuevos mecanismos.
La negación de las atrocidades es un proceso activo en Colombia.
Como resulta evidente, el proceso de negación de las atrocidades tiene repercusiones implacables en el proceso de rendición de cuentas.
Asimismo, es necesario el concurso de todas las autoridades, especialmente de aquellas a cargo de la administración de justicia, para propiciar un ambiente que aumente la presión sobre aquellos que buscan evadir la rendición de cuentas.