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En el gran escenario

Esta vez un partido contra Boca no fue para quedar al borde del descenso sino para reafirmar méritos y disfrutar. Aldosivi cerró su participación en la Superliga a la altura de las circunstancias. Y esta despedida fue el mejor resumen, el corolario ideal, para lo que consiguió el equipo de Mar del Plata en este torneo. Ni los jugadores ni el entrenador lo tomaron como un premio, eso sí, hasta que se consumó. El gol con la mano no tuvo que ver con el contexto de presencia mayor de Aldosivi en el campo contrario. Llegar a Primera División del fútbol argentino y como un protagonista directo, no “por invitación”. Al escenario de disfrutar nada menos que un partido ante Boca, en la última fecha del campeonato, sin ninguna urgencia,-más allá del objetivo de la Sudamericana-, con un marco espectacular en el Minella, con un duelo de hinchadas espectacular. Haberse quedado con las ganas de llegar a una Copa, como lo manifestó el propio entrenador Gustavo Alvarez en la conferencia de prensa posterior, es un síntoma de la grandeza que alcanzó Aldosivi en esta Superliga. Si manifestó un sabor agridulce incluso después de haber empatado con Boca, nada menos, y de haber sido por momentos más que el equipo de La Ribera, es porque ya el equipo de Mar del Plata se siente otra cosa. Ya es de primera.

Esta vez un partido contra Boca no fue para quedar al borde del descenso sino para reafirmar méritos y disfrutar. Quedarse con el sabor amargo de no llegar a la Sudamericana es un síntoma de grandeza, de sentirse para más.

En el gran escenario. Aldosivi cerró su participación en la Superliga a la altura de las circunstancias. Y esta despedida fue el mejor resumen, el corolario ideal, para lo que consiguió el equipo de Mar del Plata en este torneo. Instalarse y consolidarse en la elite del fútbol argentino, sin amedrentarse ni aun ante los más grandes.

Aldosivi hizo pie en esta Superliga, con el orden como su atributo mayor, solo perdido en algunos pasajes del campeonato. La permanencia era el objetivo mayor, pero lo alcanzó antes de tiempo y con suficiencia. Entonces la última fecha ante Boca, lejos de ser un sufrimiento, como en el último descenso, fue un premio para disfrutar.

Ni los jugadores ni el entrenador lo tomaron como un premio, eso sí, hasta que se consumó. Jugaron el partido como una final, con el deseo extra de incluso llegar la Sudamericana. Con las mejores decisiones para llegar con el “timing” justo a las pelotas devididas. Con dominio territorial y, por algunos pasajes del primer tiempo, también en la posesión.

El gol con la…