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“Fueron 45 segundos de angustia, pensé que no iba a sobrevivir”

Una de las tres mordidas del tiburón que lo acababa de atacar le había producido un tajo de treinta centímetros que se veía preocupante, pero nunca perdió la calma y hasta se permitió bromear para descomprimir el momento más dramático de su vida. Quien habla desde Margaret River, Australia, es Alejandro Travaglini (37), el argentino que el 15 de abril fue agredido por un tiburón blanco mientras participaba de un torneo de surf: luchó casi cuerpo a cuerpo con el escualo, logrando el milagro de sobrevivir. Lo mismo que su relato sobre cuando les avisó a su mujer y a sus hijos sobre la desgracia que puso su vida en jaque. -En ese repaso involuntario, ¿hay algo en lo que te hayas sorprendido de vos mismo? Se acercó para atacarme y le respondí con una serie de obscenidades irrepetibles y logré pegarle con mi tabla en la nariz y en la boca. -¿Y cómo te deshiciste del tiburón? Eso fue lo último que vi del tiburón, que se volvió mar adentro. -¿Pensás volver al mar, a surfear? -El mar es mi pasión, es el lugar por el cual vivo hace once años en Australia. Necesitaré de varios encuentros pero sé que nada será como antes.

Una de las tres mordidas del tiburón que lo acababa de atacar le había producido un tajo de treinta centímetros que se veía preocupante, pero nunca perdió la calma y hasta se permitió bromear para descomprimir el momento más dramático de su vida.
Quien habla desde Margaret River, Australia, es Alejandro Travaglini (37), el argentino que el 15 de abril fue agredido por un tiburón blanco mientras participaba de un torneo de surf: luchó casi cuerpo a cuerpo con el escualo, logrando el milagro de sobrevivir.
Lo mismo que su relato sobre cuando les avisó a su mujer y a sus hijos sobre la desgracia que puso su vida en jaque.
-En ese repaso involuntario, ¿hay algo en lo que te hayas sorprendido de vos mismo?
Se acercó para atacarme y le respondí con una serie de obscenidades irrepetibles y logré pegarle con mi tabla en la nariz y en la boca.
-¿Y cómo te deshiciste del tiburón?
Eso fue lo último que vi del tiburón, que se volvió mar adentro.
-¿Pensás volver al mar, a surfear?
-El mar es mi pasión, es el lugar por el cual vivo hace once años en Australia.
Necesitaré de varios encuentros pero sé que nada será como antes.