Mexico

Llegaron vivos al cerro y ellos mismos cavaron sus tumbas, dice activista sobre restos en fosas

Araceli Salcedo, presidenta del Colectivo Familias de Desaparecidos en Orizaba-Córdoba, confirmó que las víctimas llegaron hasta el cerro de Río Blanco por su propio pie: fueron obligadas a subir una pendiente de unos 350 metros de altura, entre monte, piedras y árboles, para obligarlos a cavar sus tumbas antes de matarlos. Se trata de un área de sinuoso acceso en donde han exhumado hasta ahora seis cadáveres, pero el número podría incrementar. Araceli Salcedo, presidenta del colectivo mencionado arriba, señaló que las víctimas llegaron hasta este lugar por su propio pie, que eran obligadas a subir una pendiente de unos 350 metros de altura, entre el monte, piedras y árboles, para obligarlos a cavar sus tumbas antes de matarlos. Esto lo sabe gracias varios testimonios que le llegaron de manera anónima y sirvieron para programar la visita al predio localizado en un rancho que antaño resultó próspero, en una zona llena de acantilados, cerros y áreas escarpadas, donde binomios caninos confirmaron las sospechas alentadas por esas denuncias anónimas. Gracias a esos testimonios, los integrantes del colectivo Familias de Desaparecidos en Orizaba-Córdoba supieron el infierno que vivieron las personas que ahí fueron sometidas a trabajos forzados y que posteriormente eran asesinadas. Allá arriba, obligados por la delincuencia, tenían que hacer la fosa, labor que posiblemente les llevaba horas porque el suelo es duro y con muchas rocas. El viernes pasado se dio la visita en el área de la encargada de la Comisión Nacional de Búsqueda, Karla Quintana, y de personal de la Fiscalía Especializada en Desaparecidos, quien conoció la labor de las familias de la zona centro del estado que se organizaron para localizar rescatar cadáveres. Otras fuentes cercanas al caso, han descrito que el terreno es mucho peor que la Barranca de La Urora, ubicada en Emiliano Zapata, depósito de docenas de personas que desaparecieron. Tan sólo para sacar un cadáver se pueden llevar hasta día y medio por lo duro que es el suelo y la presencia de rocas. Una fuente, bajo anonimato, dijo que los delincuentes en este lugar pusieron en marcha una inusual forma de sepultura, que era lanzar los cuerpos dentro de los agujeros, después, aplicar una gruesa plancha de piedras sobre el cadáver de todos tamaños para meter el cadáver una especie de trinchera.

Araceli Salcedo, presidenta del Colectivo Familias de Desaparecidos en Orizaba-Córdoba, confirmó que las víctimas llegaron hasta el cerro de Río Blanco por su propio pie: fueron obligadas a subir una pendiente de unos 350 metros de altura, entre monte, piedras y árboles, para obligarlos a cavar sus tumbas antes de matarlos.
Se trata de un área de sinuoso acceso en donde han exhumado hasta ahora seis cadáveres, pero el número podría incrementar.
Araceli Salcedo, presidenta del colectivo mencionado arriba, señaló que las víctimas llegaron hasta este lugar por su propio pie, que eran obligadas a subir una pendiente de unos 350 metros de altura, entre el monte, piedras y árboles, para obligarlos a cavar sus tumbas antes de matarlos.
Esto lo sabe gracias varios testimonios que le llegaron de manera anónima y sirvieron para programar la visita al predio localizado en un rancho que antaño resultó próspero, en una zona llena de acantilados, cerros y áreas escarpadas, donde binomios caninos confirmaron las sospechas alentadas por esas denuncias anónimas.
Gracias a esos testimonios, los integrantes del colectivo Familias de Desaparecidos en Orizaba-Córdoba supieron el infierno que vivieron las personas que ahí fueron sometidas a trabajos forzados y que posteriormente eran asesinadas.
Allá arriba, obligados por la delincuencia, tenían que hacer la fosa, labor que posiblemente les llevaba horas porque el suelo es duro y con muchas rocas.
El viernes pasado se dio la visita en el área de la encargada de la Comisión Nacional de Búsqueda, Karla Quintana, y de personal de la Fiscalía Especializada en Desaparecidos, quien conoció la labor de las familias de la zona centro del estado que se organizaron para localizar rescatar cadáveres.
Otras fuentes cercanas al caso, han descrito que el terreno es mucho peor que la Barranca de La Urora, ubicada en Emiliano Zapata, depósito de docenas de personas que desaparecieron.
Tan sólo para sacar un cadáver se pueden llevar hasta día y medio por lo duro que es el suelo y la presencia de rocas.
Una fuente, bajo anonimato, dijo que los delincuentes en este lugar pusieron en marcha una inusual forma de sepultura, que era lanzar los cuerpos dentro de los agujeros, después, aplicar una gruesa plancha de piedras sobre el cadáver de todos tamaños para meter el cadáver una especie de trinchera.