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Niñas violadas y torturadas, un problema que se reitera

La niña de 11 años violada por la pareja de su abuela y embarazada en Tucumán a quien se le negó la interrupción legal del embarazo –ILE- es un ejemplo de cómo el Estado viola los derechos y re victimiza a estas niñas. Recientemente otra niña en Jujuy y otra en Misiones vivieron esto. Son torturadas, así lo califica el Relator sobre la tortura de Naciones Unidas. No escatimaron esfuerzos para evitar la ILE, dilataron la atención para que continuara el embarazo, sin importarles la vida y la salud integral de la niña ni la del feto. Intervinieron juezas, aunque no les correspondía e incluso amenazaron a los profesionales de la salud si atendían la solicitud de la niña. El primero es que las leyes deben cumplirse, algo obvio pero que no ocurre. Aceptar la decisión de las niñas, son sujetos de derecho y por encima de todo respetar su privacidad y confidencialidad. No se puede dejar pasar que a todas las violaciones de sus derechos se agregó la del Arzobispo de Tucumán, que difundió un mensaje dando el nombre de la niña, violando el derecho a su privacidad, exigido por la Convención de los derechos del niños, niñas y adolescentes. Por último se debe sancionar el abandono en que dejaron funcionarios de salud y justicia a esta niña, así como el incumplimiento de la ley. Es deber de toda la sociedad velar por el buen desempeño de los funcionarios públicos y del respeto de los derechos de toda la ciudadanía.

La niña de 11 años violada por la pareja de su abuela y embarazada en Tucumán a quien se le negó la interrupción legal del embarazo –ILE- es un ejemplo de cómo el Estado viola los derechos y re victimiza a estas niñas.
Recientemente otra niña en Jujuy y otra en Misiones vivieron esto.
Son torturadas, así lo califica el Relator sobre la tortura de Naciones Unidas.
No escatimaron esfuerzos para evitar la ILE, dilataron la atención para que continuara el embarazo, sin importarles la vida y la salud integral de la niña ni la del feto.
Intervinieron juezas, aunque no les correspondía e incluso amenazaron a los profesionales de la salud si atendían la solicitud de la niña.
El primero es que las leyes deben cumplirse, algo obvio pero que no ocurre.
Aceptar la decisión de las niñas, son sujetos de derecho y por encima de todo respetar su privacidad y confidencialidad.
No se puede dejar pasar que a todas las violaciones de sus derechos se agregó la del Arzobispo de Tucumán, que difundió un mensaje dando el nombre de la niña, violando el derecho a su privacidad, exigido por la Convención de los derechos del niños, niñas y adolescentes.
Por último se debe sancionar el abandono en que dejaron funcionarios de salud y justicia a esta niña, así como el incumplimiento de la ley.
Es deber de toda la sociedad velar por el buen desempeño de los funcionarios públicos y del respeto de los derechos de toda la ciudadanía.