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Un fracaso carísimo: en dos años, PSG invirtió 455 millones de euros para conseguir la Champions

La Copa de Europa se ha transformado en una obsesión de su presidente, el qatarí Nasser Al-Khelaifi, desde el mismo momento en que tomó el club a fuerza de petrodólares, en 2012. Pensó (y sigue pensando) que puede conseguir la gloria europea a base de billetes. Pero no. Y los últimos tres fracasos así lo demuestran. Según el portal transfermarkt.de, que compila las transferencias de futbolistas en todos los mercados, desde la derrota con Barcelona en los octavos de la Champions League de 2017 (luego de haber ganado el partido de ida en el Parque de los Príncipes por 4-0 cayó de manera estrepitosa en el Nou Camp por 6-1 y quedó eliminado), PSG invirtió 455 millones de dólares solo en transferencias de futbolistas. La cifra no tiene en cuenta los contratos que, en los casos puntuales de Gianluigi Buffon y Dani Alves (ambos llegaron a la capital francesa con el pase en su poder) son varias veces millonarios. El podio entre las transferencias más caras lo ocupan el brasileño Neymar (222 millones de euros en 2017), el francés Kilian Mbappé (135 millones de euros) y el argentino Leandro Paredes (40 millones de euros). En total, PSG invirtió 238 millones de euros en la temporada 17/18 (luego de caer con Barcelona) y 217 millones de la misma moneda para la campaña actual (18/19). De hecho, la balanza de transferencias muestra un rojo de 244,1 millones de euros en las últimas dos temporadas: entre 2017 y 2019 PSG compró por 455 millones de euros y vendió por apenas 210,9 millones de la moneda europea. El modelo del negocio del PSG, que se basa en contrataciones (y contratos) estratosféricos sin justificación contable no le cierra a la UEFA.

La Copa de Europa se ha transformado en una obsesión de su presidente, el qatarí Nasser Al-Khelaifi, desde el mismo momento en que tomó el club a fuerza de petrodólares, en 2012.
Pensó (y sigue pensando) que puede conseguir la gloria europea a base de billetes.
Pero no.
Y los últimos tres fracasos así lo demuestran.
Según el portal transfermarkt.de, que compila las transferencias de futbolistas en todos los mercados, desde la derrota con Barcelona en los octavos de la Champions League de 2017 (luego de haber ganado el partido de ida en el Parque de los Príncipes por 4-0 cayó de manera estrepitosa en el Nou Camp por 6-1 y quedó eliminado), PSG invirtió 455 millones de dólares solo en transferencias de futbolistas.
La cifra no tiene en cuenta los contratos que, en los casos puntuales de Gianluigi Buffon y Dani Alves (ambos llegaron a la capital francesa con el pase en su poder) son varias veces millonarios.
El podio entre las transferencias más caras lo ocupan el brasileño Neymar (222 millones de euros en 2017), el francés Kilian Mbappé (135 millones de euros) y el argentino Leandro Paredes (40 millones de euros).
En total, PSG invirtió 238 millones de euros en la temporada 17/18 (luego de caer con Barcelona) y 217 millones de la misma moneda para la campaña actual (18/19).
De hecho, la balanza de transferencias muestra un rojo de 244,1 millones de euros en las últimas dos temporadas: entre 2017 y 2019 PSG compró por 455 millones de euros y vendió por apenas 210,9 millones de la moneda europea.
El modelo del negocio del PSG, que se basa en contrataciones (y contratos) estratosféricos sin justificación contable no le cierra a la UEFA.